‘Catch-22’ es un libro que describe la vida en una base de la fuerza aérea en el Mediterráneo. Yossarian, el protagonista, se enfrenta a la crudeza de la guerra y descubre que puede evitar seguir participando en las misiones si es que está loco, al mismo tiempo se requiere estar loco para volar esas misiones. El solo hecho de plantear que lo dejen fuera de las misiones por esa causal muestra que no puede estar loco y por lo tanto no lo autorizan. Catch-22 ha sido la expresión usada desde la publicación del libro para describir aquellas situaciones en que la misma existencia de un escenario hace imposible que ese escenario pueda ocurrir.

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En las visas y los pasajes aéreos existe una situación similar. Para casi todos los lugares que requieren una visa temporal o incluso una de tránsito se requiere presentar documentación que permita convencer a la autoridad de que uno va a estar sólo temporalmente y no se transformará en un residente, para eso los pasajes de retorno son exigidos de forma casi universal. Por el otro lado, aerolíneas y agencias de viaje declaran que uno debe asegurar todos los documentos necesarios antes del viaje y que ellos no son responsables ni siquiera de indicar cuáles son. Súper. Necesito tener todos los documentos para autorizar el viaje antes de comprar los pasajes, pero al mismo tiempo necesito los pasajes para obtener los documentos de autorización de viaje. Catch-22.

Hoy en día, buena parte de los pasajes vendidos son pasajes con restricciones, sobre todo los asociados al turismo, eso quiere decir que los pasajeros no pueden devolver ni cambiar las fechas de los pasajes a menos que paguen sumas exorbitantes, muchas veces superiores a un nuevo pasaje.

Al mezclar todas estas restricciones, los clientes nos encontramos en una situación muy riesgosa: debemos comprar los pasajes antes de solicitar una visa, muchas veces recién al comprar sabemos que haremos conexión en algún lugar que requiere visa y desde ahí tendremos que solicitarla. En caso de ser rechazada, perdemos el dinero de la solicitud de visa, de los pasajes y de la comisión del agente de viajes. Sólo el dinero de las tasas de embarque se podrá recuperar e incluso algunas agencias de viaje como Atrápalo cobrarán una comisión por ese trámite.

Todos aseguran su tajada, el cliente pierde todo. Tremenda asimetría.

Son pocas las empresas que pueden decir que tienen criterio suficiente para no lucrar con los problemas de los clientes. En los casos de visa sólo conocemos procedimientos razonables de Latam, las demás aerolíneas lamentan la situación, ninguna agencia de viajes ha confirmado que ejecute por su cuenta una acción favorable a los clientes.

Buscaremos cómo hacer que más empresas busquen una relación más simétrica, en caso opuesto, no deberíamos perdonarles nada.